Ángel brevemente caído

Alexandre Cabanel (1868)

no había ventanas
pero sí multitud de paisajes
rostros que lo mantuvieron embelesado
en largo tiempo de bellezas
dolores y precauciones

por supuesto que hubo épocas
donde borrar caras pareció perfecto
como si la masa anónima fuera capaz
de engendrar justicia y otros embelecos

este efímero instante nuestro
que permite explorar
la dimensión de lo incierto
es el castigo y bendición
de almas que vienen de lo eterno
escuela de apreciación de su lugar
simultáneo entender de todos los momentos
que sin el misterio irrepetible de lo descubierto
sería el más irrelevante de los pensamientos

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

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