89 days until Christmas

“El correo de su majestad se solaza en el olvido de las direcciones”

José Lezama Lima
“Para llegar a Montego Bay”

El registro de las causas, el llamado a la oración, el inframundo que abren la cueva, el volcán, el hormiguero, y la invitación de la montaña, la sombra del vapor, la receta de la existencia. ¿Cuánta falsificación sería posible discernir en la impresión de las cosas? Ya para el siglo V, lo que fuera la modesta ciudad de Constantinopla, fundada en el 324, contaba con 4,388 opulentas mansiones, y el discurso de prosperidad dominaba la imaginación de sus ciudadanos, donde un miembro de la clase gobernante tenía un ingreso anual calculado en más de cien mil piezas de oro, comparado con las cinco de un campesino. Los comerciantes, que para entonces comenzaban su larga, pero certera ascensión a los pasillos del poder, ingresaban alrededor de 200 piezas de oro al año. Hoy, completada su misión, los hombres de negocio sujetan firmes las riendas del Estado, multiplicando con creces sus ingresos de la Antigüedad tardía, y a la vez sosteniendo, o incluso reduciendo, el ingreso de los campesinos y trabajadores. La fascinación popular por la narrativa del progreso no muestra señal significativa de merma, independiente de la falta real de participación en sus bonanza que padezcan sus fanáticos. Primaveras que pasaron de largo, sin ojos para ver. Descubriendo en el otoño que regocijarse en lo sabido, es aún más tiempo que perder.

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

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