Helter skelter

Fairground Sideshow (Parade) by Pierre Bonnard, c. 1892, oil on cardboard, private collection

Para sobrellevar la confusión, puedo investigar la línea de fondo, el sustrato que aunque invisible, determina el orden y dirección general de las cosas. Hasta que descubro la infinitud de esquemas propuestos para explicar el origen y la evolución lógica de los eventos. Pienso así que lo mejor quizá es sentarse, disfrutar de la lectura y la buena conversación, practicar el verso emotivo y cerebral, ver crecer a mis hijos, amar a mi esposa y echarle comida a los pollitos. Hay situaciones que no pasan desapercibidas. La guerra, la corrupción, el robo, ninguno debe creer que los he olvidado y permitido que en mi búsqueda de paz con las cosas importantes, haga como si no existieran. Pero en la repetida experiencia de intervenir impulsado por la indignación y la desesperación de hacer algo inmediato, las estrategias de acción rápida han resultado tan dañinas como el problema a resolver. Tal vez su complicación nos dice que un acercamiento más adecuado sea la separación que se crea, imaginando y construyendo en la práctica personal el mundo en el que se quiere vivir, basado en la falta de reconocimiento al constante cacareo noticioso que obliga a dedicar cada minuto de mi existencia a sus mundos, haciéndome pensar que fuera de estos no existe nada más. Una máquina de alimentación mutua con que la maldad mantiene vivos a ambos participantes, donde los que prevalecen siempre son los mismos y los otros, con perseverancia piensan, que están a punto de ganar.

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

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