Attic red-figure kylix from Vulci (Italy), 440-430 BC. Kodros Painter. Oracle of Delphi: King Aigeus in front of the Pythia. Antikensammlung Berlin, Altes Museum, F 2538.
ola de vientos silicios que de tan lejos se asoma como si el recuerdo de la loma fuese el suyo propio en un intento que adorna el más regio de los inviernos
yo que sencillo pienso el coro de ninfas plateadas hundidas en triste memoria de una reyerta engatusada
de ríos y oro son los sentimientos del que paciente cuenta las horas en silencios que burdo adora como mella de las auroras y niñas desiertas a orillas de las veladoras
qué destino sirvió el regocijo de aquella tarde emplumada cuando el rojo inventado embriagó las aulas del sueño alertando salidas honrosas en todos los recovecos
es muy simple estudiar el cielo sin cuentos en las orejas como en aquella calle seca donde cantaban los cencerros sus melodías de nota estrecha a los que el amor tentaban en pieles de tersa seda nueva
Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.
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