Quinto mandamiento

El sacrificio como dador de vida es una muy antigua y persistente creencia humana que, por su carencia de sentido, es difícil concebir y necesario explicar, pues triunfa evadiendo su abandono, como si la energía que sostiene la existencia fuese escasa, y se hiciera necesario tomarla de unos para darla a otros. El Panchatantra es también una ancestral colección de fábulas que ha sido traducida a casi todos los idiomas de la India y el mundo. Un texto perdido en sánscrito que luego de hablarle en lengua local a los rincones del planeta, a vuelto a ser, siglos después, reescrito en su idioma original. Una colección de historias, ajustes y añadiduras con la tarea de mantener un balance entre la evolución de la cultura, y la desconocida, pero siempre intentada, fuente de la tradición. Como quien esconde su más íntimo secreto compartiendo la más desnuda de las verdades. Sócrates nos decía que los opuestos dependen uno del otro para ser, y si hay muerte es porque viene de la vida. Así no es sorprendente pensar que el existir viene de lo que no era, o sea, de lo muerto. Pero hay muchas maneras de morir, y los átomos que constituyen nuestro cuerpo fueron forjados en el lento consumo de una estrella que reventó al final de su existencia y por ello, hizo innecesario el sacrifico de animales, mucho menos de humanos, para garantizar la formación y continuidad de una vida que depende para surgir, de una transferencia de energía sí, pero que puede venir de cualquiera de los rincones que la infinitud del universo tiene para ofrecer. Así se sostiene el “no matarás.”

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

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