El embuste repetido

Platón definió la política como el ejercicio responsable de los habitantes en los asuntos de la ciudad, sin tener que preocuparse en aclarar que mujeres y esclavos no contaban. Esta definición se extendió hasta el fin del imperio romano, donde la desaparición del centro urbano en Europa deja un espacio que es ocupado por la iglesia. Una alianza entre monasterio y palacio real donde ser buen cristiano se convirtió en loada práctica de una ciudadanía de los cielos en la tierra. Había por supuesto todo un mundo invisible más allá de la empobrecida península del Asia, y las grandes metrópolis persas y chinas mantenían una continuidad ideológica, intencional o no, con la antigüedad. Incluso las ciudades de la futura América definían su carácter en función de la urbanización, aun cuando el elemento religioso era parte fundamental, entendiendo así mejor el choque de la conquista. Una rularidad que traía la Biblia como documento ético de referencia, imposibilitada de comprender el urbanismo prehispánico, y mucho menos la metafísica que la sostenía, haciendo inevitable la destrucción de lo hallado. Es probable que la práctica de la mentira recalcada con intención de imponerla como verdad sea más antigua que estos eventos, quizá de los tiempos en que la necesidad de sostener lo que se gusta creer entra en alianza con los beneficiarios de tal narración. No hay ni nunca hubo tal cosa como la gran muralla china, ni mucho menos su capacidad para revelarse a los astronautas.

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

Leave a comment