Mateo 20,16

Toda construcción humana tiene una mano que la hizo. Estudiar a los diseñadores es ponerse en mejor posición para entender la razón de lo edificado.

Corría los 800 metros en escuela superior y era bastante bueno. La estrategia era tomar la delantera temprano pero no por mucho, controlando así el paso de los demás y obligarlos a que se cansaran. Todo bien hasta que un día, alrededor de los 400 metros, otro corredor le pasó, no por mucho y el, mentalmente dependiendo de esa primera posición, aceleraba el paso para recuperarla. Una vez lograda, el mismo corredor vuelve a sobrepasarle por uno o dos cuerpos, forzándole a pensar que no podía permitir tal cosa e invirtiendo energía, volvió a la primera posición. El intercambio persistió por los próximos 300 metros hasta que fue él el que se cansó, perdiendo al final la carrera. Ejemplos ambos de como el que va al frente tiene todas las ventajas, en especial cuando juega con la competencia o en política, la oposición, haciéndole pensar que amenaza, cuando en realidad solo ayuda en sus predecibles movidas a alimentar el liderazgo de quien lo manipula, creyendo que adelantan, cuando en realidad no es el caso. Es una táctica mucho más efectiva que la batalla que busca eliminar el peligro. Una mejor salida para el que parece estar atrás es ignorar los esquemas del que va ganando, y permanecer fiel a un pensamiento independiente, evitando que la agenda que dicta el otro le domine el razonar, su mejor alternativa para la sorpresa de lo inesperado.

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

Leave a comment