Como el cangrejo

Hurgando nacemos, muriendo en cuanto dejamos de escarbar, pues de la naturaleza aprendieron también los que nos quieren engañar, viendo que la tierra no es tal, sino minerales y sal, como tras la imagen que en pantalla esconden, los que siempre procuran ganar.

Me senté a escribir un libro con pedazos de apuntes que acumulé en los pasados cinco años. El editor insistía en la necesidad de un hilo conductor que hilvanara los capítulos. Le dije que eso era yo, el autor de toda la diversidad de tópicos que ahí estaban rebuscados; cada escrito una expedición a alguna jungla o planeta desconocido y el conjunto, media década de asombros propios, sin siquiera considerar los caminos del pensar por los que andaría el lector, aun cuando fuese solo uno. Me tomó casi un año y al final quedé satisfecho con el resultado. Aún no se publica.

En 1728 aparece un libro en Venecia que intenta ser periódico, “Raccolta d’ Opusculi Scientifici e Filologici.” Unas quinientas paginas en donde se incluyen y solicitan trabajos de erudición en todas las materias que puedan edificar al curioso lector educado, con la expresa intención de ayudar en la creación de nuevos intelectuales para las pujantes y dinámicas ciudades italianas. Un énfasis sin embargo, se añadía a la petición de escritos, aclarando que esta estaba dirigida solo para “sabios, entre los cuales por supuesto no se encontraban aquellos que solo hayan escrito poesía, textos legales, tratados morales o de teología, o algún otro tipo de tópicos como estos, entre los cuales no se podía encontrar ningún letrado.”

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

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