
En un lato sentido, no toda señera colina debe, ni puede ser escalada. Las restricciones de nuestro tiempo nos obligan a solo mirar, bien en admiración, pero de lejos, la inmensa mayoría en frustrada tentación, y a seleccionar una en la que intentemos construir nuestra torre. Y aunque para nadie tenga importancia las elaboraciones que podamos improvisar en nuestro apreciado altozano, la tiene para mí, para mi entendimiento de las cosas, pues aprender es un remanente natural que si se pierde, resulta en la marca del fin de la esperanza, de la vida misma. Hay quienes en la desesperación se han visto elegidos por la montaña de la angustia, la del sinsentido, haciendo de su reflexión y ejercicio un arte válido. Yo la he mirado muchas veces y hasta intentado rondar su laderas, pero algo siempre me mueve a moverme de ella, aunque sin saber muy bien hasta cuando.
Todos los electrones del universo son idénticos. Pensadores de alto calibre científico han propuesto que es un solo y mismo electrón viajando a extraordinaria velocidad, dando la impresión de que forman un universo. La antimateria es un hecho probado. Es exactamente la misma partícula de materia, pero con carga opuesta. Son también todos idénticos. Para el electrón, el positrón tiene carga positiva y, si chocan, desaparecen en un destello de energía. Pensadores de alto calibre científico también han propuesto que el positrón no es más que el mismo y único electrón viajando en dirección contraria, hacia el pasado.
Siga pendiente que mañana les señalo otra fascinante montaña para escalar.
