Esfuerzo y calma

Si todos los componentes de nuestro ser fueron primero parte de un universo muy posiblemente eterno, ¿no tendría entonces sentido afirmar con Platón, que aprender y pensar no son más que recordar? Así lo que llamamos creación sería tan solo recreación, siendo su novedad limitada al círculo donde no se había visto o, si completamente original en todos los rincones del cosmos, solo la primera en una serie inacabable de futuras repeticiones. Las innovaciones surgen en virtud de una cantidad de posibles combinaciones tan inmensa, que aparenta ser infinita. Las posibilidades de jugar una misma partida de ajedrez dos veces son tan diminutas, que se puede jugar toda una vida, incluyendo el estudio de decenas de miles de torneos pasados, sin llegar a verla. Si esa es la realidad de un tablero limitado a 64 casillas y 32 piezas, cuánto más un espacio capaz de combinar sus componentes en forma de piedra o de dinosaurio. Una energía interna que solo quiere moverse y, entre todo lo que la rodea, que es lo mismo que la constituye busca, como el río, el más eficiente de los caminos. Aprender a sentir la mejor y más efectiva de las veredas, hallando así nuestro destino, es la tarea que nos consume toda la vida.

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

Leave a comment