Endeble patrimonio

“…those pillars keep the heaven and earth apart.”Homer / The Odyssey

Todos los que le rapeaban a Penélope, se comían también la carne de sus vacas y ovejas. Los chinos entienden que las costas que moja el mar de ellos le pertenecen. Así ven los norteamericanos el Caribe, como los romanos pensaban el Mediterráneo y los griegos el Egeo, donde uno de sus reyes se extravió camino a casa, aún luego de haber ganado la guerra.

Un solo cabello de la momia del faraón fue suficiente para determinar, con el más sofisticado de los espectrómetros, todas las drogas que en vida se había metido. Antiguos mayas cavaban túneles en la profundidad de los cenotes, comenzando al nivel del agua y conectando, posiblemente, la base de sus pirámides, ninguna de las cuales está hoy en funcionamiento, a pesar de que aún hay millones de descendientes en la selva hablando sus lenguas.

“If they saw him return to Ithaca, they would all pray for faster feet, instead of wealth and gold and fancy clothes.”
Homer / The Odyssey

Las riquezas llaman la atención de los que desean robarlas, y quienes lo logran viven aterrados de que sus dueños originales, o sus herederos, regresen a reclamarlas. Por esto promueven la historia, cierta por demás, de que los primeros que acumularon eran unos pillos. El derroche de lo ajeno vive en la idea de que lo antiguo está muerto, creyendo su resurrección una falacia. Aun así duermen con un ojo abierto y los tenis puestos.

“Y vosotros, mis placeres de medianoche, mis infolios! ¿Habré de renunciar al intenso deleite de abrazaros? ¿Me llegará el conocimiento, si es que me llega, por un incómodo ejercicio de intuición y no ya por esta querida costumbre de la lectura?” Charles Lamb / Elia (1823)

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

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