
Parecería que solo la eternidad es eterna, pues todo lo demás cambia, haciendo del cambio algo también eterno, excepto por el hecho de que el cambio varía, lo que implica que la eternidad no siempre es la misma cosa, ya que para poder serlo, no podría haber cambio.
Se ama porque sí, prescindiendo de narraciones que maticen, evitando el cálculo y la investigación del cariño que terminan siempre en contradicciones; paradojas con sentido, sin explicación ni salidas. Pienso que el mejor modelo para medir y comparar todos los amores es, el que siento y practico por mi hijos. No me considero único ni especial en esta tierra. He visto a mis cabras y patos ponerse entre medio de la muerte y sus crías.
Herodoto, que como todos los que le siguieron, inventaba historias basadas en los resultados de sus investigaciones, convencido de la imparcialidad que le daba su falta de prejuicios, contaba que luego de la batalla de Pelusio, en el noreste del gran delta, entre las fuerzas de los persas y su rey Cambises II, y las del faraón de la vigesimoséptima dinastía, Psamético III, casi un siglo después aún podían hallarse en el campo de guerra cráneos de los muertos en el conflictos, pudiendo diferenciar entre locales y extranjeros, por lo fácil que una pequeña piedra abría agujeros en los restos persas, mientras que en los egipcios se necesitaban piedras de enorme tamaño para similar daño. Era su forma tan griega de describir la fragilidad persa, junto con lo cabeciduro que eran los egipcios.
