
sonaba guitarras sin tocarlas
y adelante seguían sus pasos
como quien prefiere ignorar la muerte de otros
pues nada podía hacer con tanto gato
toque de perfume destilado a la perfección
para que en su minuto de duración
intente ganar el mundo con vestido blanco
de insondable y permanente
sombra oscura del espanto
ciega al abismo de las nimiedades
creciendo inmenso frente a los dedillos
de sus bien escogidas chancletas
solo ve la planicie fértil del otro lado
ignorando enseñanzas que esconde la porquería
gesticula escobas con su tersa mano que barre
ajenas importancias que opacan su letanía
y así tanta y tan común es la batalla
en la historia de todo lo pasado
que la mayoría queda olvidado y por instinto
cual si en nuestros adentros grabados
repetimos pensando es la vez primera
cosa grande y patentemente hermosa se ha pensado
sin ver quien pueda dudar por un monumento
el más grande jamás diseñado
sea inmediatamente aprobado y venerado
como estandarte y faro eterno a ser imitado
