Entre Escila y Caribdis

Henry Fuseli (1741–1825)

Las divisiones son infinitas y, a menos que demos el salto, sabiendo de antemano lo que hay al final, jamás llegaremos sumando uno a uno los pedazos.

El paso del tiempo disminuye con la gravedad. Los relojes corren más lentos sobre el nivel del mar que en la montaña, y el centro de un agujero negro la situación es tan dramática que si miramos hacia afuera de la singularidad, veríamos el futuro de nuestro universo, quizá hasta su final. Imposible así determinar la edad absoluta de nada, o decir nada de nada sin aclarar el contexto en que se dice, pero sin jamás poder tampoco explicar la naturaleza o el origen mismo del contexto, el cual permanece arbitrario aunque conveniente. Como diría Gödel, un sistema matemático es incapaz de probarse a sí mismo, aun cuando pueda proveer fantásticos resultados.

La segunda partida Bobby Fisher pidió jugarla contra Spassky en un cuarto cerrado, argumentando que la energía mental de la audiencia no le permitía concentrarse. Boris al final tuvo que acceder, pues no debió haberle parecido, como jugador experimentado que era, que las razones de su contrincante fueran alocadas.

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

Leave a comment