Xenoglosia

“Horn of Babel”
Vladimir Kush
Limited Edition Print of 250
Giclee on Canvas 38.5×50 in

La apartada hermosura invita a su destrucción, perpetrada por los que sueñan con reconstruirla e inventar así, su imprescindible leyenda. Es apropiarse de la provocada desgracia ajena como preámbulo a la justificada felicidad, pues criar a un huérfano no puede resultar en otra cosa que riquezas y, a falta de niños perdidos, ven necesario crearlos, para de lejos, pretender cuidarlos.

Los horizontes son los persistentes límites que nos impone la permanencia, con la implícita suposición de que pueden ser rebasados. Se nace y crece en el ombligo del mundo, hasta que un día caminando entendemos la inesperada dualidad de los confines; líneas y contornos que por completo cambian y aún así, siguen siendo rayas. La idea del centro como principio es universal, y andando también descubrimos que esta similitud compartida es fuente mayor de conflicto. A alguien habrá que responderle no, ¿pero a quién y por qué?

Para contrarrestar la peligrosidad de lo obvio, es necesario elaborar códigos de comunicación que alteren la expectativa. Solo así se crea un lenguaje de permanencia contradictoria, terreno fértil para una intuición de múltiples variantes que todos reclamen como certeza; el ansiado cenit de la acumulación desenmascarada por sus protagonistas, héroes del santo grial que colocado sobre la piedra filosofal, finalmente hacen que todo parezca convertirse en oro. ¡Suerte con eso!

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

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