
Vladimir Kush
Limited Edition Print of 250
Giclee on Canvas 38.5×50 in
La apartada hermosura invita a su destrucción, perpetrada por los que sueñan con reconstruirla e inventar así, su imprescindible leyenda. Es apropiarse de la provocada desgracia ajena como preámbulo a la justificada felicidad, pues criar a un huérfano no puede resultar en otra cosa que riquezas y, a falta de niños perdidos, ven necesario crearlos, para de lejos, pretender cuidarlos.
Los horizontes son los persistentes límites que nos impone la permanencia, con la implícita suposición de que pueden ser rebasados. Se nace y crece en el ombligo del mundo, hasta que un día caminando entendemos la inesperada dualidad de los confines; líneas y contornos que por completo cambian y aún así, siguen siendo rayas. La idea del centro como principio es universal, y andando también descubrimos que esta similitud compartida es fuente mayor de conflicto. A alguien habrá que responderle no, ¿pero a quién y por qué?
Para contrarrestar la peligrosidad de lo obvio, es necesario elaborar códigos de comunicación que alteren la expectativa. Solo así se crea un lenguaje de permanencia contradictoria, terreno fértil para una intuición de múltiples variantes que todos reclamen como certeza; el ansiado cenit de la acumulación desenmascarada por sus protagonistas, héroes del santo grial que colocado sobre la piedra filosofal, finalmente hacen que todo parezca convertirse en oro. ¡Suerte con eso!
