
…trabajó como espía del rey de Inglaterra y escribió alrededor de quinientos libros. Leer esa misma cantidad de textos, asumiendo uno por mes, tomaría casi 42 años. Sencillo es determinar que si se quiere ser veloz y reducir el intervalo a dos semanas, se necesitarían aun 21 años de vida. Defoe publicó su primer libro a los 37 años y vivió hasta los 71 y, para continuar con la sencillez de la aritmética, esto implica que su carrera literaria se expandió, a lo máximo, por 34 años. Muchos de sus escritos eran panfletos de cargado carácter político y devastadora crítica religiosa, incluyendo semanarios de noticias en Inglaterra y Francia que escribía prácticamente solo, en ocasiones viendo la luz tres veces en semana. Uno de sus libros lo vio acusado de sedición y, como en múltiples oportunidades, echado en prisión, teniendo que en una de estas pasar tres días en la picota. Al salir escribió “Himno a la picota.” Cuando de literatura se trata, no hay relación garantizada entre cantidad y calidad. Pero si nunca ha leído nada de Dafoe, considere por lo menos Robinson Crusoe. Un clásico que no solo inaugura el género de la novela en Inglaterra, sino que la calidad de su prosa e imaginación lo han hecho punto de referencia en las letras y el pensamiento universal, arquetipo del humano frente a su inesperado destino, preguntas de fe y proposito, la duda ante lo desconocido , el terror de la muerte y la soledad, y con las circunstancias dadas enfrentarlas y comenzar a reconstruir lo perdido, lo necesario para subsistir, en medio del recuerdo y la incertidumbre. Una narración repetida e imitada por los pasados tres siglos hasta nuestros días, además de ser ejemplo del nivel de todo lo que escribió Defoe, a una distancia de 2,400 años del precursor de la historia, Homero y su Odisea.
