de vez en cuando la miraba y la dejaba colgando pensando en los tiempos que constante frente a mis estudiantes la usaba
luego de tantos años imaginé no había razón real de ignorarla así me la puse y ningún temblor sacudió mis pies sobre la tierra hasta que mi niño de catorce dice con tono de sorpresa “jamás vi antes usar esa camiseta” entendiendo de inmediato el logro ser terreno afincado donde aterriza la mirada de mi hijo con sus ojos una avalancha de sentimientos que hizo recordar con claridad la de mi padre medio siglo atrás el día que llegó con la bicicleta
Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.
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