en la ensordecedora desesperanza que retumbó ayer todo el día trescientas millones de parejas hicieron el amor y sin porfía ningún parte de prensa amarilla
imposible decir que fue por común que nadie redactó sobre las caricias pues qué más cotidiano que el odio o el poder ejercido con justificaciones sobre los faltos de voz y justicias abarrote de medios exigiendo albricias
un millón trescientos mil poetas andaron ayer el planeta cuatrocientos mil de estos de alguna forma publicarán sus engendrados versos y el resto que guardó sus apuntes en los bolsillos de su cesto caminarán erguidos entendiendo la belleza de un pensar que se cuece en las décadas que silban los vientos
Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.
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