
¿Bastará la eternidad para asegurar la repetición exacta? No lo sabemos. Pero a juzgar por nuestra inmensa localidad, la cual no solo se refiere a nuestro planeta, sino que incluye todo lo que nuestra capacidad ha podido observar, esto es, desde el principio de la luz en nuestro universo —algunos 14 mil millones de años atrás— hasta los límites donde su expansión no se ha tragado aun la energía que esas zonas emiten, jamás hemos hallado algo exactamente igual. Siendo así que la eternidad tienta sugiriendo la inevitabilidad de la repetición, es también posible que la totalidad de combinaciones que los bloques de la materia son capaces de producir, sea también ilimitada, en cuyo caso, todo lo que ocurre es por primera y última vez. Aun los humanos que se han hallado capaces de producir clones, no podrían, ni por casualidad, asegurar la duplicación exacta de todas las circunstancias y experiencias que harían de estos individuos exactamente idénticos por el resto de sus días, siendo lógico que lo mismo vale para todas las construcciones de las que pueda ser capaz el universo —o multiversos—, en cualquiera de sus rincones.
