El paso del momento

hoy entregué otro minuto
al misterioso sendero de la nada
y yo curioso lo observaba
mientras sus hermanos partían
veloces a otras nadas

considerar todos los viajes
era propuesta alocada
así me concentré en el primero
que de mí se alejaba

sé que ya hubo muchos
que marcaron la jornada
mas a dónde fue ese
que mi atención capturaba

lo tomo como ejemplo
para descubrir el patrón
que alguna teoría reclama
un modelo que pueda ordenar
el continuo reguero de cascadas

cuestiono si su viaje lo determina
el imán de algún agujero
oscuro en su escondite
de toda luz tragada

o si acaso es energía
pendiente a fundirse
con sus melancólicas hermanas
y así transformarse en otra cosa
impredecible entre los infinitos
que guarda la inmensidad inexplorada

pero siempre anda Parménides
pendiente a refutar
el mito de la nada
pues lo que no podemos pensar
está fuera de lo posible
incluyendo al tiempo
y su ilusión malvada

mas mi cuerpo se deteriora
en entropía devoradora
que como paño pule y pule
los espejos del antes y el mañana

así descanso y me despido
de mi minuto y del candor
bon voyage camarada
invisible como el amor
incierto como la nada

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

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