Paduka Batara

En el siglo XV el rey de Sulu navegó con una comitiva de más de 300 personas hasta la China, para rendir tributo al emperador, llevando productos exóticos que incluían perlas y el más preciado de los arroces. En su viaje de regreso enfermó y murió, estando aun en territorio imperial. Al enterarse el soberano, ordenó que se atendieran los más alto honores y se sepultara al rey de la manera más respetuosa y apropiada, construyendo así un hermoso mausoleo. La gran mayoría de los viajeros, luego de las ceremonias, retomaron su regreso a casa, incluyendo el hijo mayor del rey que a su llegada reclamaría el trono. Sin embargo, su madre y demás hermanos, junto con los correspondientes ayudantes, permanecieron en la China para asegurar el correcto mantenimiento de un luto que debería durar tres años; luego de los cuales, al volver a Sulu, se aseguraron de preservar la memoria del rey. Un campesino del presente siglo en Las Filipinas morirá sin saberse descendiente de cultivadores de exquisitas perlas y arroz del siglo XV, que también murieron en la pobreza, olvidados y sin conocer hoy dónde están sus tumbas; así como le sucedió a Mozart y a Alejandro, de los cuales sin embargo hoy sabemos, sus nombres y sus historias.

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

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