
El saliente
Descendiente de Los Tres Reyes Magos, Presbítero Juan reinaba como patriarca cristiano sobre una nación rica en oro, maravillas y extrañas criaturas, perdida entre los paganos y musulmanes de oriente, durante la llamada Edad Media europea. En un principio, Presbítero Juan presidía sobre la comunidad cristiana en India fundada por Tomás, el apóstol del Señor quien, avergonzadas sus dudas con heridas de crucifixión, había salido corriendo a ejercer su llamado lo más lejos que pudo, como bien nos cuenta el hoy apócrifo libro de Hechos que lleva su nombre. Pero con la llegada de los musulmanes y el sometimiento de los hindúes, Presbítero Juan se ve obligado a mover su pueblo a algún lugar misterioso del Asia Central, donde permanece escondido, hasta que colonizadores portugueses creen haberlo encontrado en Etiopía, único punto aislado de cristianos del África Oriental.

Cristóbal Colón, quien para finales del siglo XV vivía fascinado por las historias de riquezas en el mundo oriental, estudiaba y tomaba notas sobre la vida y conquistas de gran Khan del este. En una marginalia que aun se conserva Colón escribe “vive el gran Khan en un inmenso palacio, con su techo cubierto en oro.”
En uno de los saqueos a monasterios en las costas de Inglaterra, Björn Ironside, el vikingo, había encontrado, entre los documentos olvidados por los antiguos romanos en la isla, un mapa de un extraño mar que se adentraba profundo en el continente, hasta llegar al Oriente. Obsesionado y sin saber que tenía en sus manos el trabajo de Strabo, vivió muchos años soñando y planeando una expedición que eventualmente lo llevó hasta las costas de Italia y Sicilia, en donde pudo de primera mano escuchar y palpar los tesoros que esperaban escondidos en dirección a la salida del el sol.

