Lecturas VI

A los 22 años de edad Walter Benjamin escribía ensayos sobre Friedrich Holderlin, y qué extrañeza puede haber en repasar la juventud de algún pensador del pasado, así como en ocasiones encontramos las premoniciones de lo que hoy somos en nuestros años mozos.

“Tú quisieras un mundo; por eso
lo tienes todo y no tienes nada.”

Le decía el poeta a Benjamin, desde las páginas de su pasado siglo, como si la intelectualidad que pretende entender el evento, desde la soledad que le da acceso a la vorágine del todo, le estuviese ya avisando la encerrona mortal en que su imposibilidad lo acorralaría.

Reflexionando sobre la obligada soledad que le permitió hacer sus primeros escritos, Marguerite Duras halló en su permanencia su vocación, cuando Raymond Queneau se lo confirmó diciendo «Escribe, no hagas nada más». Para muestra un botón basta:

“La soledad no se encuentra, se hace. La soledad se hace sola. Yo la hice. Porque decidí que era allí donde debía estar sola, donde estaría sola para escribir libros. Sucedió así. Estaba sola en casa. Me encerré en ella, también tenía miedo, claro. Y luego la amé. La casa, esta casa, se convirtió en la casa de la escritura. Mis libros salen de esta casa. También de esta luz, del jardín. De esta luz reflejada del estanque. He necesitado veinte años para escribir lo que acabo de decir.”

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

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