Lecturas I

Los textos de Platón fueron la filosofía misma, desde su muerte hasta la llegada del cristianismo junto con nuevos flujos de las sabidurías del este a Europa, cuando su centro se movió hacia las tierras de habla griega del Mediterráneo oriental y, aunque debilitado ya para el siglo XV, permanecía vivo en los intelectuales de la época. Entre estos, George Gemiston, quien adoptó el seudónimo de Plethon, como similar y obvia referencia a Platón, ejercía suficiente influencia entre los pensadores bizantinos como para acompañar al emperador a las ciudades de Ferrara y Florencia en 1438-39, al poco exitoso concilio que buscaba limar las asperezas entre los católicos y las iglesias ortodoxas. Sin embargo Plethon fue capaz de crear gran sensación entre los humanistas italianos con su elevación de Platón como primer filósofo, en contraposición con Aristóteles, el héroe de la escolástica latina, la cual, excepto por traducciones incompletas del Timeo, Menón y Fedón, no había leído nada de Platón por cerca de un milenio. Generador de leyendas por sí mismo, Plethon revolucionó el pensamiento de la Europa latina con su conferencia titulada “Sobre las diferencia entre Aristóteles y Platón” acompañada de un largo texto que tradicionalmente se conoce como “Las diferencias,” inclinándose en ambos en favor de Platón como la fuente principal del pensamiento filosófico. La influencia de este evento
que abría las mentes de los intelectuales católicos hacia la mina de conocimiento olvidado que aun florecía en Bizancio, sembró las semillas de lo que se vino a conocer como el Renacimiento, con ecos que persisten hasta nuestros días.

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

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