Teorema de la tonalidad

“Estamos haciendo un libro,
testimonio de lo que no decimos.”

Jaime Sabines

En la ilusión del rojo me tenía un electrón atrapado. Salta que te salta entre orbitas y yo de la flor enamorado.

De danzantes chorizos se hizo mi juventud añorada. En la tarde le decía ¡Marvin!, ya me voy a casa que mi mamá me espera y sobre la mesa, el delicioso guiso.

Identidad deslumbrante haciendo todo más difícil, la fácil letra insípida, esperando mi trapo de mendigo hecho, paño nacional. Hasta que tropecé con la paradoja y el ritmo fue dulzón, fuegos de belleza pura. La novedad no duró mucho. Otros ya conocían bien el truco de la pulida exageración.

Hoy, en la antípoda boricua, que por estar tan lejos está a un milímetro de estar tan cerca, observo desde mi ventana de lector la caravana de candidatos a jefe de barrio. Trajes repetidos y motocicletas de sincopado escape parecerían ofrecer en la falta, una esperanza desde abajo. Pero es iluso. El encanto de la solución total, encarnado en la apuesta al panismo resulta ser, tristemente universal.

Así me puse a escribir páginas extraviadas. En caso de que aparezca quien quiera leer por detrás, un libro cerrado.

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

Leave a comment