
“Estamos haciendo un libro,
testimonio de lo que no decimos.”
Jaime Sabines
En la ilusión del rojo me tenía un electrón atrapado. Salta que te salta entre orbitas y yo de la flor enamorado.
De danzantes chorizos se hizo mi juventud añorada. En la tarde le decía ¡Marvin!, ya me voy a casa que mi mamá me espera y sobre la mesa, el delicioso guiso.
Identidad deslumbrante haciendo todo más difícil, la fácil letra insípida, esperando mi trapo de mendigo hecho, paño nacional. Hasta que tropecé con la paradoja y el ritmo fue dulzón, fuegos de belleza pura. La novedad no duró mucho. Otros ya conocían bien el truco de la pulida exageración.
Hoy, en la antípoda boricua, que por estar tan lejos está a un milímetro de estar tan cerca, observo desde mi ventana de lector la caravana de candidatos a jefe de barrio. Trajes repetidos y motocicletas de sincopado escape parecerían ofrecer en la falta, una esperanza desde abajo. Pero es iluso. El encanto de la solución total, encarnado en la apuesta al panismo resulta ser, tristemente universal.
Así me puse a escribir páginas extraviadas. En caso de que aparezca quien quiera leer por detrás, un libro cerrado.
