algún primer día

en la tierra de los diez mil años
todos comemos café

poseedores del secreto
de movernos en reposo
mōtus perpetuus
celebramos la vida
como quien ignora la muerte
cantando loas a la casona
que ya ni siquiera existe
olvidando que el camino del más allá
se teje ahora
pesando también como piedra
sobre los que aquí
secuestrados en su herencia
permanecen en espera
entre cosecha y tiempo muerto
pues no es fácil vivir
entre la sombra perdida de los hermanos
sin poder imaginar el autorretrato
sobre historias de galeones
y la insistencia de buscar orgullo
en algún pirata olvidado
condenado a empezar de nuevo
sin energías para hacerlo
como si bombillas en la cabeza
fuesen solo un cuento
y los abismos un reino perenne
de esos que vienen dictados
en los papeles de maestro
de algún primer día de clases

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

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