magia de la ilusión

siempre ha sido mi novia la fantasía
aunque no siempre lo supe
pensando era yo el listo
al que cosas hermosas se le ocurren

hubo un breve y deslumbrante azul
emanando de un bote con ruedas
que en aquel cuarto oscuro se apagó
para nunca más prender
entonces conocí de bien niño la angustia
de buscar y buscar sin remedio
por toda la noche y el resto de mis días
para jamás hallar la razón
de aquella escondida fantasía
cuando solo alcancé pensar
era un asunto de baterías

hubo luego una mano de mármol
en la mesa de alguna tía
delicada en su gesto
aunque de piedra sólida y fría
y a mí me pareció increíble
la combinación que se ofrecía
que con humanos despidiendo el año
la escultura me pasara velando
como si el misterio de la vida quisiera
ser resulto en una idea
asomando de nuevo sin verlo
el viento de la quimera

mas de joven que ya rascaba
la piel adulta y deseada
satisfecho de amores miré
la más estupenda ventana
una historia ya contada
en otros poemas sueltos
tan rica de valor que vuelvo
de nuevo a visitarla
pues en un cielo estrellado
como el de Minas Gerais
en medio de una medianoche dada
se hizo inaplazable cavilar conexiones
el inexplicable entendimiento
que sentía obvio existía
entre los azules despampanantes
la roca que queriendo ser mano fingía
el beso que reproducirse quería
y la incontable inmensidad de puntos blancos
que tampoco nunca más vería

vean aquí señoras
y también todos los señores
que es la magia de la ilusión el norte
la flecha que va adelante y guía
y aunque tardé un tiempo en abrazarla
hoy con orgullo la proclamó mía
esa amante que siempre ha estado
y con capricho me ha llevado
por donde ella sola ha querido
y no tengo más que agradecerle
pronunciando su nombre fantasía

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

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