¿Quién limpia el polvo…?

¿Quién limpia el polvo

sobre las bibliotecas

del majestuoso trasfondo

en fotografías de profesores

intelectuales y escritores?

Quizá seamos iguales

despolvándola ocultos

en imágenes de exótica rareza.

Difícil y a la vez deleitosa

quisiera fuera bianual

y en ocasiones es

de hollín y lagartijos

irrespetando calendarios.

Alérgico a la polvadera

agotado de telaraña

han ofrecido ayudarme.

Sorpresa de preguntadores

la firmeza de mi rechazo.

Conjeturar que alguien

— con buenas intenciones —

acaricia con paño húmedo mis libros

o peor

horror de horrores

altere el orden

con tanta insensibilidad

como para desalinearlos

fuera del borde exacto de la tablilla

me produce taquicardia

y dolores de cabeza.

Peccata minuta

La fortaleza de la razón

está en el placer de revisar

uno por uno los textos.

Ritual de la frecuencia

exterminador de estancamientos

generador supremo de lecturas

génesis de mis escritos

permanente almanaque de la limpieza.

Un despliegue de u cuadrada

desde el primer libro

en la izquierda superior

hasta el último

en el fondo derecho abajo

el aseo lo dilata

un sendero de clásicos

poemas

ensayos y relatos

suficientes para borrar

una conclusión

que siempre requiere

comenzar de nuevo.

Published by ricardoavega

Ricardo A. Vega nace un 27 de noviembre de 1960 y fueron vecinos en Santurce, Puerto Rico, los obligados a escuchar sus primeras opiniones sobre el mundo y la vida, lloradas a viva voz. Veintiún años después y, entretenido por marchas y piquetes en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a duras penas logra acumular tres años de bachillerato en la facultad de Ciencias Naturales, cuando decide aventurar estudios teológicos en Brasil y México. Luego de un corto regreso a La Isla y con 26 años de edad, se aventura en un exilio que lo lleva hacia la ciudad de Boston en los Estados Unidos, terminando su bachillerato en ciencias en la Universidad de Harvard y luego concluir su maestría en educación en la Universidad de Massachusetts. Vive más de la mitad de su vida en los fríos invernales del noreste norteamericano para, luego de 25 años como educador, retirarse con esposa e hijos a Las Filipinas, desde donde ahora escribe.

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