
ciudad de prometido abrigo
¿te urgía matar?
es pura retórica
conozco la respuesta
desconcierta tu resonante sí
justificarás
tu idea de estabilidad
la destructora palanca
que arrancó raíces a la sombra
argumentarás insignificante
el precio en gusanos y mariposas
promoverás triunfantes despedidas a la tormenta
al salvaje barro
a la inseguridad alimenticia
con sorprendente facilidad
lograrás que te crean
recetarás mejunjes para la soledad
y a la insuficiente amistad de familia
propondrás el perro, el gato, la pecera
la jaula
aun la planta en su tiesto
de citadino cautiverio
tu lógica de gloria individual
hace mineros a los hombres
y entre tus víctimas
aterradas de lo peor
la vena que forja
escudos y espadas
te pienso en la fortuna del café
que tomo en mi balcón
en el placer de observar las cabras corriendo
tras el más verde de los pastos
los patos por doquiera
que el capricho de la lluvia
forme sus pequeños lagos
las aves del inmenso cielo
el alborozo de su breve estancia
en mi recién florecido
árbol de guayaba
